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7 propuestas útiles para alcanzar la felicidad en pareja

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felicidad en pareja

                                                                  

7 propuestas útiles para alcanzar la felicidad en pareja

Jhovanny Marte Rosario

24 de septiembre, 2008

7:00 a.m.

 

(Manual práctico para casi casados y ya casados)

 

                                                                     

El matrimonio, como los injertos,

prende bien o prende mal.

Víctor Hugo

 

 

La población mundial crece de manera irreversible y de un modo desproporcionado con relación a los recursos naturales con que contamos  hoy en día los seres humanos. Hay un necio excedente  de habitantes. Pero ¿Qué tiene esto que ver con el amor? Pues muchísimo. A mayor cantidad de individuos asentados en un territorio, menor la posibilidad de poseer la propiedad de algo, llámese tierra, vivienda, amor o cualquier otra cosa. Esto evidentemente aumenta la subrepticia competitividad por la tenencia de algo entre los individuos. En el marco de esta realidad materialista y de pugna solapada, surge por lógica, la rivalidad en el campo del amor. Insisto, mientras más personas comparten un territorio, más probabilidad hay de que seas víctima de una infidelidad amorosa o de que te conviertas en victimario del referido desliz.

Basado en esta concienzuda premisa, ¿Qué puedes hacer tú en esta disyuntiva sentimental, en esta tierra de amenazas constantes, en este maremagnum de incertidumbre, para intentar mantener a tu pareja a tu lado y disminuir la probabilidad de salir desilusionado(a) en el amor? Pues, puedes hacer mucho y más de lo que piensas. Sé que es tarea difícil, pero no imposible. Los límites los pones tú. Además donde hay amor, no existen barreras que no se logren derribar.  Todo empieza en tu mente y muere en ella. Es un asunto de actitud, voluntad, y acción. Ahora bien, debes recordar que tu misión es tratar de reducir la posibilidad de infidelidad, ya que a la larga, todo dependerá del nivel ético de tu pareja, del concepto que tenga de lo que es amar, y de cuánto te ame, lo demás son simplemente intentonas unilaterales para evitar ser burlado en la relación.

Merced al cúmulo de mi experiencia personal en el arte de amar, y apoyado en lo que he visto que otros han hecho, hacen y de seguro seguirán haciendo en mayor o menor medida en el terreno del amor, es que emergen estas proposiciones que podrían servirte de mucho en la búsqueda de tu felicidad y la de tu compañero(a) sentimental.

Descubre mis 7 propuestas útiles y ponlas a prueba y al final saca tus propias conclusiones al respecto. Cada una de ellas representa un día de la semana, las que como un amuleto de la buena suerte, te ayudarán a mantener viva la llama del amor con tu pareja. No obstante, recuerda que estas propuestas te las sugiero a modo de buffet, en donde al final, eres tú quien decides lo que tomarás y/o dejarás, según lo que quieras lograr en tu vida sentimental. Suerte pues.

 

 

1- Primera propuesta: Ama en libertad, pero sin libertinaje.

Si te detienes por un instante a reflexionar en torno al sistema opresor que se nos impone desde que nacemos hasta la muerte, si eres una persona lo suficientemente perceptiva y realista, concluirás que con tu pareja deberías evitar la absurda práctica de creerte amo y señor de la vida del otro. Más abajo comprobarás lo que trato de advertirte.

Una de las dificultades de un matrimonio es tener que lidiar con los problemas no resueltos de la infancia de otra persona, junto con sus frustraciones personales, insatisfacciones espirituales y materiales y la enfermedad del siglo: el vacío existencial. No obstante, en donde hay amor, sobran las voluntades para enfrentar cualquier revés de la relación; cuando es algo distinto al amor que une a las personas, es muy probable que al menor brote de contrariedad  se le dé la espalda al otro. Esto no es difícil de comprobar, sólo hay que llevarse de lo que el sentido común nos diría lo que sería apropiado para la ocasión, fuera de ese recurso de lógico, lo demás es autoengaño. Pero bueno, veamos cómo es que se da la repetitiva escena de la vida de un ser humano, para de ahí sacar conclusiones sabias de cómo no debería tratarse la pareja en el matrimonio.

Veamos en escenario común en el que nos desarrollamos los seres humanos. Primero, cuando eres niño ya tienes a unos padres que te regañan y te castigan por la mínima travesura. Luego, en la escuela los maestros se encargan de constreñirte más con sus reglas de moral y cívicas, las que, en ocasiones, ni ellos mismos son capaces de cumplir. Entonces llegas a la iglesia y te encuentras que hay un dedo acusador que, desde un púlpito, te incrimina de un pecado que nunca has cometido, para luego aterrorizarte con la historia de las llamas del Infierno. Más tarde nos encontramos de frente con una sociedad que no pierde un segundo para criticarte hasta tu manera de caminar. Esta misma sociedad nunca sabe perdonarte un traspié, sin embargo, para reconocer tus virtudes y aciertos es en tantas ocasiones: ciega, sorda y muda.  Luego llegas al trabajo y ahí te reducen la libertad a usanza del sistema feudal (como a un siervo de la gleba).

Y a pesar de este berenjenal  de estresores en que te encuentras, tu corazón te da brinquitos de alegría cuando en el camino se te cruza lo que solemos llamar: nuestra alma gemela. Y es después de un tiempito que te surge la ilusión de formar familia con ese ser especial que te ha robado el sueño y que te deja sin apetito de vez en vez, y ¡zas! Te casas. Entonces ya dado este importantísimo paso en tu vida, cabe preguntarte, ¿En verdad extenderás a tu matrimonio toda  la mutilación de libertad anteriormente enumerada? ¿De veras serás un estresor más en la vida de otra persona que lo único que busca es tratar de alcanzar la felicidad plena a tu lado? Pues si amas con pureza a tu pareja no creo que vayas a ser de aguafiestas en su vida. Claro que no. Por lo tanto, mi propuesta es: ama a tu pareja en libertad. No celes sin fundamentos. No hostigues a tu pareja como detective por causa de tus infantiles inseguridades. El que duda de su pareja sin razones tangibles lo que demuestra es simplemente su inseguridad en sí mismo. ¿Será que no eres capaz de ganarte con amor limpio a la persona que tienes a tu lado? Creo que, por lógica, si no eres capaz de amar en libertad lo más juicioso que puedes hacer es no hacerle perder el tiempo al otro.

Amar en libertad es  permitir que el otro se desarrolle en la vida sin constreñimientos absurdos. Ejemplo común de esto son las siguientes frases de alguien que no sabe amar en libertad: ¿Para dónde vas? ¿Dónde estabas? ¿Con quién estabas? No irás para allá, si yo no voy. No  puedes ir a esa fiesta con esas personas. ¿Por qué llegas a esta hora? No me vengas con el cuento de que se prolongó la reunión. No te entiendo, le haces más caso a tus amistades que a mí… Y una retahíla de frases interminables que delatan las inseguridades que siente el otro hacia uno.

Vamos a estar claro en algo, una cosa es que tú muestres natural preocupación por el bienestar de tu compañero(a), y otra es que esa preocupación se convierta en una actitud militar: hostigante y preponderante. ¿Desde cuándo un matrimonio es una relación de madre a hijo o de comandante a raso que hay que reportar el mínimo detalle de lo que se hace y se deja de hacer en cada hora del día? Amar en libertad es darle el espacio que cada quien merece en la vida. Amar en libertad es  respetar el derecho a la privacidad. Hay que recordar que el matrimonio es parte  del sistema solar en la vida de dos personas, no el Sol alrededor del cual todos los demás planetas, planetoides, lunas y asteroides deben orbitar incesantemente. No planteo una relación de pareja desordenada, sin normas conyugales, ni con libertinaje, sólo indico que ambos deberían permitirse crecer como individuos que son. Propongo un ambiente familiar que reduzca el estrés espiritual que provocan los acosos innecesarios en el matrimonio. Sugiero un amor libre como el viento. Porque al fin y al cabo, lo más parecido al Amor es  la brisa, que viene y se va, y vuelve a visitarnos, sólo para quedarse silbando entre el follaje de los árboles de aquella pradera que más amplitud presenta: la Libertad.

 

2- Segunda propuesta: No trates a tu pareja como a un esclavo colonial.

Del modo que tu pareja comparte contigo su cuerpo y su alma en el lecho conyugal, de igual manera debes entregarte a la división de las responsabilidades que envuelven a un hogar. La carga es menos pesada cuando dos la llevan en los hombros. Como hizo el Cirineo con la cruz de Jesús de Nazaret, así debe colaborar el esposo con los quehaceres domésticos de la casa, a menos que el dinero le alcance para pagar una mucama. En este mismo orden la esposa debe ayudar con los compromisos económicos del hogar. Si ambos sueldos se ponen sobre la mesa para ser utilizados en el pago de las deudas, entonces, esposo y esposa pueden considerarse como pareja, de lo contrario, no. 

Lo ideal en un matrimonio sería que mientras uno cocina, el otro lave los platos sucios, que mientras uno barra, el otro trapee, que mientras uno tienda la cama, el otro bañe al bebé. De este modo no habrá en el hogar ni señor feudal ni siervo. ¿No se aligeraría más la carga  si esposo y esposa se ayudan mutuamente? ¿No tomaría más sentido la vida en pareja si ambos se comprometen a forjar el destino de la relación, juntos? ¿No se fortalecería más la unión si los dos trabajan en equipo? ¿No sería más inteligente esta forma de convivir bajo el mismo techo y en la misma cama?

Desafortunadamente la sociedad en la que vivimos, desde tiempo remoto,  nos ha impuesto un patrón de conducta distinto y un esquema de jerarquía muy diferente de cómo debería ser tratada esta institución sagrada entre un hombre y una mujer llamada matrimonio. Lo tradicional es que el hombre salga de la casa a trabajar y que la mujer permanezca en ella cocinando y atendiendo a los hijos. Obviamente, aunque este sistema de división desigual de roles en el hogar sea absurdo, es verdad que el mismo es un tanto irreconciliable con la realidad misma del milenio. No obstante, si en verdad se quiere avanzar en la búsqueda de la felicidad en pareja, la propuesta debe ser, que tanto el esposo como la esposa adopten una conducta colaboradora y participativa en el hogar, a la altura de sus sentimientos y a la altura de dos seres racionales y humanizados, de lo contrario, deben estar preparados para enfrentar una de las más graves de las pandemias del alma en una relación de pareja: la desilusión amorosa, y en consecuencia, el vacío existencial: mezcla de depresión y desamparo.   

 

3- Tercera propuesta: Sé un eterno detallista.

En la rutina diaria de este mundo de estresores, desde el amanecer hasta el anochecer, de lunes a domingo, y de de enero a diciembre, el corazón humano pueda que se vaya llenando de hastío y en consecuencia de desesperanza.

Entonces cabe preguntarte: ¿Qué puedes hacer tú para amenguar esa delicada y peligrosa posibilidad de sentirse vacío y solo en la vida, aun conviviendo con alguien bajo el mismo techo? Pues, podemos hacer muchas cosas geniales, una de ella es lograr que tu pareja se sienta un ser especial y amado en el universo. Y para esto debes empezar por tomar en cuenta sus sentimientos a través de los pequeños detalles. El verdadero significado de que el esposo  le regale un carro a la esposa no radica en lo costoso y bonito que sea el vehículo, sino en el gesto amable de abrirle la puerta a la dama para que ésta entre a él con más facilidad. La caballerosidad es uno de los mejores regalos que un hombre puede prodigarle a una mujer. De igual modo, el trato amable de la mujer hacia el hombre tanto en público como en privado, es uno de los mejores gestos de amor que una mujer pueda expresarle a un hombre. Si la gente se comprometiera a  adoptar en las relaciones humanas el modo cortés con que trata un camarero de un restaurante 5 estrellas a un cliente, estoy más que seguro que no habría necesidad de tener que legislar tantas nuevas leyes para tratar los crecientes y engorrosos casos de divorcios que día a día se presentan en nuestra sociedad.    

Si es en la implementación de los pequeños detalles es que radica unos de los grandes secretos de mantener una relación amorosa con vida, entonces, no olvides las fechas importantes de ambos tales como: la fecha de cumpleaños de tu pareja, y la del aniversario…Y en verdad te digo que el olvido constante de estas fechas no son pequeñeces en el matrimonio. Recuerda que el corazón humano va a cumulando resentimientos como le sucede al hierro con el moho. Y así un día (el menos pensado),  ese corazón abatido por el desencanto, desata la ira del despecho como una legión de seres malignos para arremeter contra los últimos despojos de lo que fue en vida, una  relación amorosa. Nunca cometas pues, el error de decir que para ti, cualquier fecha en la relación es importante. No es así ni nunca lo será,  porque del modo en que hemos instituido un Día de la Madre, un Día de los Fieles Difuntos, un Día de Noche Buena, un Día de la Independencia Nacional, un Día del Amor y La Amistad, también la pareja instituye históricamente un día especial para esto y un día especial para aquello. Es inevitable; cada pueblo escribe su propia historia como también cada pareja escribe la suya. Y aunque es cierto que el hombre puede enviarle a su mujer un ramo de flores el día más común del año para expresar su amor por ella y de este modo recordarle que ella es alguien muy especial para él, no pases por alto que ya ambos por el hecho de unirse en X fecha o nacer en X fecha ya han reservado en el calendario de sus vidas un número personal de fechas especiales y por tanto, insustituibles.

Siempre me he preguntado ¿Por qué sólo cuando se anda de novios damos serenatas, enviamos flores o nos escribimos cartas de amor? ¿No debería ser esto un gesto permanente del corazón? ¿O es que sólo se ama un rato y  lo demás es pura convivencia humana entre dos individuos comprometidos sólo con el goce de la carne y uno que otros compromisos sociales? En verdad digo, que la única panacea que cura todos los males existenciales del ser humano es el Amor. El amor verdadero. El amor compartido. El amor limpio y sincero. Ese tipo de amor es lo que le da sentido a esta vida, sin él fuéramos simple cosas orgánicas, perdidos en un desperdicio de Universo.

 

 

4- Cuarta propuesta: haz algunas locuras sanas con tu pareja.

No es un secreto de que todos llevamos un eterno niño dentro de nosotros, y que ese niño desea de vez en cuando jugar y hacer travesuras, por las que a veces, la sociedad nos tacha de locos o inmaduros. No obstante, si esto impregna la vida de pareja de más sentido, entonces, ¿Qué esperas para hacer que tu niño y el de tu pareja se diviertan un poco? ¿Qué esperas para echar una pelea de almohada con tu pareja? ¿Qué esperas para salirte de la cama y hacer el amor con tu pareja en otro lugar: en el piso, en la azotea, en otra casa, en cualquier otro lugar que les recuerde a ambos que el lecho conyugal no es el único lugar para amarse en cuerpo y alma?

Vayan a la playa y hagan un hoyo y entiérrense hasta el cuello. Naden, corretéense, arrójense agua y arena, y si es posible hagan el amor en la playa.  Cuando ambos estén lavando, tírense agua, háganse cosquillas y terminen rodando en el piso, haciendo el amor. Saquen un fin de semana y váyanse lejos, a las montañas, a un resort, a un restaurante, a un motel, y brinden por el amor que los unes, por la dicha de estar juntos, por la gracia divina de haberse conocido, brinden por los buenos y malos momentos que han tenido, y por los que les faltan. Tú, te viste de ella, y ella se viste de ti. Tú te haces el caballo y ella que se te monte a horcajadas. Ella te lee un cuento infantil y tú la interrumpes para hacerle preguntas tontas. Hagan palomitas de maíz y vean muñequitos en la tele. Tomen el micrófono y túrnense canciones en el karaoke o hagan un dúo, aunque el gato se asuste. Cuando esté lloviendo salgan a mojarse y a tumbarse en el lodo. O que tal si una noche, juegan a que no se conocen y se van a una discoteca y ahí, él empieza a cortejarte y tú a sonreírle y charlan un ratito, y luego él te invita a bailar y tú le cedes tu mano, después de bailar y beber por un rato, ambos se  intercambian los números telefónicos, al final de la aventura,  él te lleva hasta el umbral de la puerta de tu casa y allí: tímidos, indecisos, temblorosos, con la respiración pesarosa, se dan el más cálido de los besos para dejar sellado una nueva etapa en el amor.

A todo esto yo te pregunto, ¿Por qué hay que ser aburridos? ¿Por qué permitimos que nos consuman las cosas triviales de este mundo? ¿Por qué en vez de criticarnos tanto, no nos dedicamos a inventar una forma divertida de convivir en pareja? Creo que lo que nos hace falta no es un milagro que reviva el amor, sino ser un poco más creativo y entusiasta en la relación amorosa. La clave del amor radica en inyectarle más creatividad a la relación. Echarle ganas al asunto, como bien diría un mexicano.  Eso sí, debo sugerirte que si en esto no vas a ser original y entusiasta, mejor no lo intentes, ya que lo que lograrás será fastidiar el momento.

Hay tres cosas que el ser humano nunca podrá disimular en sociedad: cuando está embriagado, cuando está aburrido y cuando evidentemente está enamorado. Y es que cuando se ama de verdad todo brota del pecho de un modo natural y genuino.

 

5- Quinta propuesta: Combina las técnicas del kama Sutra con algunas del sexo tántrico.

Así como para pintar un cuadro, componer una poesía, entonar una canción, tallar una estatua se necesita arte, de este modo hacer el amor requiere de la misma dosis de pericia. Existe una enorme diferencia entre lo que es: tener sexo y hacer el amor. Muchos tienen sexo, pocos saben hacer el amor. Hacer llegar a alguien al clímax en el acto sexual no es tarea difícil, el reto consiste en lograr satisfacer el cuerpo y el espíritu de ese alguien, a tal punto que esa persona quiera repetir el acto sexual contigo una y otra vez. Lo primero que debemos aclarar es que debe existir una química especial entre tú y la pareja, si no existe esta química, lamento decirte que por más que luches en querer satisfacer a tu pareja, tu intento será en balde. Hay cuerpos que se saben acoplar uno con otro, pero sus almas se repelen, por lo que en un tipo de relación como esta en los amantes sólo se dará un goce de la carne, pero jamás una satisfacción plena del acto amatorio. Pero a veces se da al revés: hay química espiritual, pero en la cama no hay arte para hacer el amor. A todo esto quiero preguntarte: ¿Crees que lograrás convencer a tu pareja de que le amas tratándola en la cama como una cosa o como un objeto sexual? ¡Claro que no! Repito, hacer el amor y tener sexo son cosas muy distintas. Los animales tienen sexo por instinto, para poder perpetuar la especie, pero no se saben expresar amor. Los animales están llamados a aparearse, los humanos a amarse en cuerpo y alma. Esa es la naturaleza de uno y el otro, fuera de esto, todo lo demás es bestialidad, deseo carnal, instinto, lascivia de súcubo, lubricidad de prostitución.  

Si en verdad deseas tener éxito en el plano sexual con tu pareja, te propongo que establezca un circuito estrecho de comunicación en torno a lo que a ambos le gusta hacer en la intimidad y lo que le desagrada. Sé  que, en ocasiones, para no hacer sentir mal a nuestra pareja, cometemos el error de no expresarle que esto o aquello que hace o deja de hacer no me está satisfaciendo a plenitud, no obstante, con está actitud hermética lo que lograrás es agravar más la incómoda situación en la que obviamente tu consorte no debe ser mal visto directamente. Esposo y esposa deben ser amigos confidentes para todo aquello que pueda afectar la relación de manera negativa. Ambos deben ser lo suficientemente maduros para comentarse los inconvenientes. La sinceridad debe ser practicada en el matrimonio todo el tiempo. Por otro lado, es bueno que el hombre procure ser más conocedor de la anatomía femenina, es decir, conocer el mecanismo complejo y delicado de, por ejemplo, el clítoris, el punto G, o quizás algo más sencillo aún, los cambios psico-físicos que padece la mujer cuando le llega el período menstrual. En este mismo sentido, la mujer debe conocer las zonas erógenas del hombre (del suyo), me refiero a zonas específicas, ya que lo que funciona en uno, en otro no se da de igual modo. Sin embargo, es bueno recordar que ni la mujer ni el hombre deberían vivir de supuestos eróticos respecto a su pareja, en otras palabras, ni tú ni tu pareja deben fungir como adivinadores de lo que le gusta y no le gusta a uno o al otro en el acto sexual.  Es probable que a ti te guste el sexo oral o el cunnilingus, mas no así a tu media naranja. Tal vez por una experiencia desagradable del pasado, quizás por un convencimiento personal, del modo que sea, las posiciones con respecto a lo que se debería hacer y no hacer en el sexo debe ser dialogado de manera madura con el fin de buscarle una solución en beneficio de ambos. Cuando se da esta disyuntiva, los dos deben estar dispuestos a poner de su parte para poder superar el tranque. Es bueno recordar que, por ejemplo, todo trauma psicológico producto de una experiencia desagradable del pasado, como una violación, es superable, siempre que la persona muestre interés y voluntad en afrontar la situación.

Cuando en ocasiones el cuerpo nos pide un poco de acción erótica, y la pareja está indispuesta, es obvio que nos sintamos rechazados, y en consecuencia que llegamos a dudar de nuestra potencia sexual, o peor aún, de la integridad moral de nuestro consorte. ¿Será que ya no me ama? Nos decimos a veces. Y así volcamos toda la posibilidad de culpa en lo que podría no tener ni la más mínima cuota de falta en el asunto. Sin embargo, cuántas veces te detienes a meditar si la causa de toda esta indisposición sea por ejemplo, el descuido de tu propio cuerpo: el ovillo de vello púbico, el sudor de tu cuerpo, el escenario inadecuado, el horario inoportuno, el estado de ánimo del cónyuge, o simplemente el estrés causado por un mal día. Personalmente hablando, pienso que uno de los actos más desconsiderados en toda relación de pareja es, por ejemplo, insistirle a tu cónyuge que tengan intimidad  cuando tu pareja no tiene deseo de hacerlo. Para mí, hacer el amor es muy parecido a jugar una partida de ajedrez; deben existir dos personas que tengan ganas de jugar para que el juego sea lo suficientemente interesante. Uno solo que no quiera jugar es razón suficiente como para que no se dé el juego. Nadie juega bien si no tiene interés de hacerlo. De este mismo modo, nadie hace el amor bien si no siente el deseo de hacerlo. Exigirle a tu pareja que intimiden cuando ni el cuerpo ni el alma están dispuestos a la entrega del acto, es en cierto modo desconsiderarla, o dicho de otro modo más llano, es no tomar sus sentimientos en cuenta. Cuando el burro no quiera beber agua no lo arrastre al abrevadero a hacerlo, porque no lo hará ni que lo mates a puros palos. El amor no se exige, se conquista, así como el acto sexual no se pide, se logra de manera espontánea.  Todo es posible cuando lo mueve el interés.

El acto sexual es un momento venerable y debe concebirse como tal y practicarse con la parafernalia de una velada sublime. El cuerpo de tu pareja es un templo sagrado, pero con la salvedad de que este es el único templo en el que el sacrilegio es aceptado, por ser una profanación bendecida por el amor de ambos. Es natural que, cuando la pareja esté recién casada, haga el amor varias veces en una semana, porque la hoguera del deseo está en su punto más ardiente (fiebre del momento), pero como todo en la vida se aplaca, esa llama impetuosa, va, como es natural a atenuarse un poco, como pasa con todas las cosas terrenas de esta vida. Ahora bien, es ahí donde tú y tu pareja deben intervenir para avivar la libido de ambos y evitar que ésta se disipe en el abismo de la desgana sexual.  Es ahí donde deben poner algunas técnicas innovadoras del Kama Sutra y del sexo tántrico. Es ahí donde ambos deben comunicarse sus inquietudes e insatisfacciones, abiertamente, como dos verdaderos adultos, para entenderse y apoyarse uno con otro, con el fin de buscarle una solución salomónica al impasse erótico.   

Siempre he creído que los extremos son peligrosos para todo en la vida. La felicidad radica en el punto medio de las cosas: ni muy dulce porque empalaga ni muy salado porque enferma. Por lo que les propongo que hagan el amor con naturalidad, sin falsear la potencia sexual. Cuando hay amor, no se necesita prueba superflua de vitalidad sexual. No olvides que lo que buscas es impregnar savia a las venas del deseo sexual de ambos para que las almas de cada cual puedan levitarse de sensaciones indescriptibles. El fin del acto sexual no es quemar calorías como se procura en los ejercicios aeróbicos, sino expresarse amor a través de todos vuestros sentidos.

Algo más, al correr del tiempo no vayas a cometer el pueril error de considerarte, con respecto a tu pareja, la última revolución en el acto sexual, la máquina sexual que todo lo que pasa por ti, lo dejas exhausto y satisfecho por siempre y de manera irreemplazable. En pocas palabras, no pavonees nunca de tu energía lasciva, ya que al final de cuentas, el ser humano aprecia más lo espontáneo y constante, y no lo falseado y efímero. Además para que no te vayas a chocar un día con una amarga realidad y luego a decepcionarte, quiero que sepas que en este mundo,  todos solemos ser reemplazables en el puesto laboral y en el corazón humano. Así que ama a tu pareja en la cama y fuera de ella con naturalidad y creatividad sin pregonarlo a los cuatros vientos, o acabarás fastidiando la carne y el espíritu de tu pareja. Innova.

 

6- Sexta propuesta: No peques ni de pensamientos ni de carne.

 Mi padre solía decirme: Nunca desbarates con los pies lo que tanto trabajo te ha costado construir con las  manos. Todos hemos sido testigos de relaciones amorosas que parecían perfectas y felices, y un día, el menos pensado, vemos, absortos, un camión de mudanza tragándose todos los enseres, ajuares y alhajas de lo que una vez fue: una familia unida. ¡Se acabó el amor! Pero ¿Cuál fue la causa? Todos nos preguntamos todavía sin poder creerlo. Luego nos enteramos de que la causa fue la infidelidad de uno de ellos. ¡Ay, los cuernos! ¡Cuántos matrimonios rotos por causa de ellos! ¡Cuántas ilusiones desechas por su culpa! ¡Cuánta dicha truncada por la deslealtad en el amor! De todos los pecados que se cometen, la traición amorosa, es la que menos sabemos arrancar del pecho, por ser una de las más viles y despreciables.

Un corazón, mientras esté herido, no sabrá jamás distinguir entre un santo y un demonio. No creo en el amor: es su frase favorita. Quien suele decir que no cree en la integridad moral de nadie en el amor porque todos son iguales, lo que en realidad está queriendo decir es que no cree en sí mismo, porque todavía no ha sabido superar la desilusión de un amor pasado.

Pero a ti te digo de todo corazón, que si en verdad amas a tu pareja, respétala a toda costa, y si esa persona en verdad te ama, te respetará a ti también. Recuerda que guardando tu voto de lealtad te estás considerando a ti mismo ante todo. Siempre he creído que cuando alguien le es infiel a otra persona, lo primero que hace es irrespetarse a sí mismo, ya que la primera reputación que sale manchada en la sociedad y ante la Ley Divina, es la de ése que descaradamente rompe su voto de fidelidad. Recuerda lo que predica el Nazareno, de que nunca debes hacerle al otro, lo que tú no quieres que el otro haga contigo. Además también toma en cuenta que la infidelidad es como una desacertada estocada que trata de inferirle un torero a un toro en la cabeza: le causa una herida dolorosa, pero no la muerte, por lo que hay una gran probabilidad de que el toro logre la venganza clavándole los cuernos al ofensor en el corazón. La vida es como un boomerang: todo lo que le arrojas, te lo devuelve. Así que aléjate del pecado y las llamas del infierno no arderán para ti. No ama quien engaña a su cónyuge. Ninguna infidelidad es justificable, en ninguna circunstancia. El amor no acepta las cosas a media. O eres frío o eres caliente, pero nunca tibio. O me amas o me odias, es sencillo.

Siempre he creído que quien no confía en su pareja es porque no confía en si mismo. Aquel que no se saca de la cabeza aquello de que todo el mundo es infiel, es porque es débil de carne y bajo de moral, y por tanto juzga a los demás desde la óptica de su propia naturaleza. No arrojes piedras a las ventanas de cristal de la casa ajena, si vives en una que tiene ventanas de cristal.

 

7- Séptima propuesta: Sé tú siempre.

Sí, sé tú todo el tiempo. El ser humano se enamora de la naturalidad de todo lo que lo rodea. Por tanto no procures dobleces para ti, no desdobles tu personalidad, no te afanes en vano por aparentar lo que no eres para agradar a tu pareja, ya que esto lo que hace es que, a la larga, los demás te tomen pena. Déjales las máscaras a los actores del teatro.

No obstante, sé tú mismo no significa que si tú consumes drogas, tu pareja deba aceptarlo, ¡Claro que no! Nada más absurdo. El ser humano nació bueno para que se hiciera mejor para el fin común; por tanto todo lo que no guarde relación con el código moral del grupo es simplemente abominable. No digo que debas ser un ser dogmático, sin ideas propias, sino que practiques el bien en toda ocasión. Sé tú significa expresarte con naturalidad, no con vulgaridad porque dizque naciste en un barrio pobre. Sé tú significa no usar máscaras en el amor, ser genuino en todo lo que haces. Lo reitero, la felicidad de todo en la vida estará siempre en el punto medio de las cosas. Justo en el mismo medio de las cosas.  

Ah, y recuerda esto siempre y grábalo en la tabla de tu corazón: La única garantía de que te tú pareja te sea fiel siempre es que te ame de verdad. Fuera de esto, todo lo demás es posible. Por lo tanto te propongo para tu salud mental y la de tu pareja, que ames sin paranoia. En libertad.

 

 

  

 

 

 

 

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Comentarios 7 propuestas útiles para alcanzar la felicidad en pareja

soy chika,como se k me ama de verdd??


La única garantía de que te tú pareja te sea fiel siempre es que te ame de verdad. Fuera de esto, todo lo demás es posible. Por lo tanto te propongo para tu salud mental y la de tu pareja, que ames sin paranoia. En libertad.
vico vico 02/11/2008 a las 07:35
JAI, CHIKA, COMO SABES CUANDO VA A LLOVER?
NO SIENTES ALGO EN TU CORAZON CUANDO ALGO
MALO SUCEDERA? SABES PERCIBIR CUANDO TE ESTAN
AL PUNTO DE ECHAR DE TU TRABAJO?
PRESIENTES LA MUERTE DE VEZ EN CUANDO?
QUE TE DICE CUANDO ALGUIEN MIENTE O TE DICE LA VERDAD?

EL INSTINTO, LA LOGICA, LO QUE ESTA A LA VISTA NO
NECESITA ESPEJUELOS DICEN POR AHI... CONTROLA
EL CORAZON Y DA MAS CABIDA A LA RAZON DE LAS COSAS,
Y ES POSIBLE QUE NO FALLES EN TU JUICIO DE VALOR EN
EL AMOR,

SALUDOS,

JHOVANNY
hola amigos cada quien sabe lo que tiene y de q pie cogea tu pareja en ambos, elamor es compren y mucha comunicacion para poder lograr el exito no sean tan tan celosos confien en su pareja si ambos se conocen. suerte
VERONICA VASQUEZ VERONICA VASQUEZ 16/02/2011 a las 05:07
hola. sabes me gusto mucho el tema, pero algo si te digo se parece mucho ami esfuerzo de vida en pareja. y de tanta libertad que di ami pareja resultado fue q estabo de amorios con otro mujer. 
katerin suarez katerin suarez 04/09/2012 a las 02:10

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