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¿Por Qué el Dominicano Suele Elegir y Reelegir a Políticos Corruptos?

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                  ¿Por Qué el Dominicano Suele elegir y Reelegir a Políticos Corruptos?
                                                Por Jhovanny Martes-Rosario

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Introducción

La República Dominicana no es un país pobre, sino empobrecido. Desde la misma fundación de la República, los dominicanos han tenido que lidiar amarga y constantemente con una sarta de políticos maquiavélicos, corruptos e ineptos, quienes unidos a los siempre egocéntricos e indolentes oligarcas, han ido sumiendo la media isla lenta y progresivamente a niveles socio-económicos deplorables. La corrupción rampante y la impunidad son de los actos internos que más han hundido al país en el subdesarrollo.


Ahora bien, si muchos de los políticos dominicanos han sido y son tan dañinos para el país y el pueblo lo reconoce, ¿por qué los dominicanos los eligen y hasta reeligen para que los gobiernen? El dominicano simplón diría, sin pensar, que el dominicano elige y reelige a políticos corruptos porque es bruto, otro iría aún más lejos y aseguraría que el dominicano es como la mujer “masoquista” que aguanta cuernos, a quien “le gusta” que le den golpes. Al igual que ocurre cuando la gente común ignora cómo funciona la Rueda del Poder y Control en la violencia intrafamiliar, sobre las formas en las que una mujer experimenta el abuso y la opresión, de ese mismo manera se puede auto juzgar un pueblo cuando desconoce las causas de su propia desgracia.
De manera que la frase popular que dice que “cada pueblo tiene el gobierno que se merece” es cuestionable, ya que en muchas ocasiones, un político sale ganador de una contienda electoral, pero no necesariamente porque un pueblo lo haya elegido, sino porque el político y sus colaboradores suelen recurrir a miles de artimañas y artilugios políticos para lograr la victoria electoral. Por lo tanto, no siempre el pueblo es responsable de aquellos políticos que “elige” o “reelige” en las urnas. La respuesta al por qué un pueblo elige o reelige a un mal gobernante es compleja y capciosa, pues.

Entrando en la Mente del Dominicano Masa

Nota: Para fines de este artículo, cuando se lee el término dominicano masa, se refiere a ese ciudadano neutral del pueblo, quien se comporta apático cívicamente -sin importarle una cosa como otra. Cuando se lee el término dominicano común, se refiere a ese ciudadano de una conciencia nacional aletargada por las circunstancias desfavorables, pero cuyo nacionalismo y patriotismo subsisten en su corazón.
Primero, para dar una respuesta más o menos satisfactoria a esta cuestión, necesitaríamos apelar a las herramientas del Método Científico. Esto significa que míninamente tendríamos que recurrir a sociólogos, psicólogos y politólogos experimentados para hacer un estudio de campo minucioso y acabado, con el fin de tratar de extraer la verdad que buscamos. Es menester hacer un estudio holístico de este tema para arrojar datos precisos y no aventurarse a presumir o filosofar al respecto. Segundo es bueno destacar que el dominicano común suele elegir de un grupo de malos políticos, a los menos malos por falta de opción. A mi juicio y por experiencia, hay factores internos y externos que empujan tanto al dominicano común como al dominicano masa a elegir o reelegir a un político malo, estos son, pero no se limitan a:

1- Falta de consciencia colectiva: en el caso del dominicano masa, este todavía no ha desarrollado una consciencia colectiva, sino individualista. Una persona individualista es la que piensa solo en ella misma y no en lo demás. Para el sociólogo francés Émile Durkheim, no puede haber sociedad hasta que los individuos no piensen de manera colectiva. El dominicano masa es un individuo egoísta, y las sociedades nunca se han construido y mucho menos desarrollado sobre este tipo de modelo egocéntrico. De ahí que cuando a la hora de hacer campaña política, el dominicano masa es presa fácil para los políticos inescrupulosos que no dudan en comprar conciencia a diestra y siniestra. Al dominicano masa, pues no le importa negociar su cédula de identidad electoral, le vende su voto al mejor postor. Este tipo de dominicano piensa tan poco en el porvenir de su país que hasta por un pote de ron vende el futuro de la nación.

2- La pobreza: La necesidad material ha hecho que muchos dominicanos negocien con los políticos su propia dignidad y moral. Según el reporte del 2009 realizado por las Naciones Unidas sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), de aproximadamente 10 millones de dominicanos: “El 34% de la población dominicana en 2009 vivía en estado de pobreza”. Este mismo informe señala que más del 10% de la población dominicana vivía en estado de pobreza en el 2009. Esta situación sigue prevaleciendo debido a los altos niveles de corrupción e impunidad que existen en el país. Los políticos inescrupulosos se aprovechan de la indigencia que ellos mismos han creado y sostienen para conquistar el poder. El político ladino y maquiavélico no duda en comprar conciencia por todos los medios posibles. El dominicano masa, conformista al fin, coge lo que le den: una botella de ron, un plato de espaguetis, una caja de comida, una tarjeta de Solidaridad, un Bonogas, una prebenda, ¡lo que sea! Lo importante es coger. El dominicano masa solo piensa en el momento y no en el mañana.

3- Analfabetismo funcional: Con alrededor de un 10% de la población mayor de 15 años que no sabe leer ni escribir, la República Dominicana es también un país con un alto porcentaje de adultos que no saben utilizar su pensamiento crítico. Esto es distinto a saber leer y escribir. Descarto el factor ignorancia, ya que es la “ausencia de conocimiento de algo”, y el dominicano no está ausente de su realidad porque sabe quién lo maltrata y quién no. Saber utilizar los elementos del pensamiento para razonar bien es vital para debatir ideas para transformar una sociedad positivamente. Tener el pensamiento crítico desarrollado es vital para saber discernir entre un político rapaz y dañino y un político de moral y pro pueblo. Al individuo de escasa capacidad intelectual suelen engañarlo con facilidad. El adulto con capacidad intelectual desarrollada suele ser exigente con la moralidad y liderazgo de los demás, sobre todo de aquellos que buscan dirigir una nación. El dominicano de masa y de escaso intelecto suele ser un adulto de tamaño, pero de un intelecto inmaduro para comprender la profundidad y complejidad de su propia historia. El juicio de valor certero es facilitado a través del pensamiento crítico desarrollado, y un analfabeto funcional no es capaz de juzgar lo verdadero de lo falso con la agilidad de aquel que goza de un cerebro avanzado. El dominicano masa suele repetir lo que escucha de otros sin analizarlo siquiera en su cerebro. El dominicano masa suele leer un periódico y creer ingenuamente lo publicado tan solo porque alguien con corbata lo escribió. El dominicano masa no tiene pensamientos propios, sus palabras son copias a carbón que ha escuchado por diferentes canales comunicativos. El dominicano masa es fácil de convencer porque se deja arrastrar con discursos inflados y adjetivos melosos. El país está lleno de políticos labiosos que saben embrujar fácilmente al dominicano masa con discursos abombados de palabras altisonantes y efervescentes. Estos discursos cuando se mezclan con música, alcohol y comida logran satisfacer las vanidades del dominicano masa.

4- Indefensión aprendida (desesperanza): Según Martin Seligman (1975), la indefensión aprendida es la “condición psicológica de pasividad aprendida de un ser humano, quien no hace intento de cambiar sus circunstancias desfavorables porque no ve esperanza alguna en hacerlo”. Un ejemplo palpable de indefensión aprendida fue lo ocurrido a los presos judíos en los campos de concentración nazis, quienes aceptaron con extrema pasividad el camino a su muerte. La historia indica que hubo brote de rebeldía por parte de algunos grupos de judíos, pero los mismos fueron reprimidos con brutalidad. Al final, los judíos se sometieron pasivamente a sus verdugos para sobrevivir. En la sociedad dominicana ha ocurrido algo similar. Los políticos y los oligarcas llevan tanto tiempo oprimiendo y engañando al pueblo, que ante tan agobiante realidad, el mismo ha ido adoptando un comportamiento pasivo ante tan apabullantes verdugos. Muchos dominicanos no ven ni sienten esperanza por ningún lado, y por tanto adoptan un comportamiento de masa adverso: vender su conciencia, empeñar su cédula de identidad electoral, votar por el político que le regala cualquier cosa sin tomar en cuenta su historial moral, encaramarse en un camión por unos pesos para vocear por un candidato y a defenderlo a muerte –aun sabiendo su mala reputación. El dominicano masa, a veces hace lo que hace sin saber por qué lo hace. El dominicano masa, muchas veces hace lo que hace por estar en la chercha, porque no tiene nada que hacer en su casa, porque su vida es aburrida, y con salir a la calle, en la cola de un motor, como que le da sentido a su vida “vacía”.

5- Campaña Política de Lavado de Cerebro: Los políticos, sobre todo aquellos que están en el poder y que tienen acceso directo a los erarios públicos, suelen gastar fuertes cantidades de dinero en campañas publicitarias para promoverse como la mejor opción política. Otros, han ido más lejos y se han promocionados como figuras mesiánicas como el caso de Rafael L. Trujillo, Joaquín Balaguer y Leonel Fernández. En el caso reciente de Leonel Fernández, pienso que su megalomanía lo ha hecho creerse seriamente en un enviado de Dios, ya que, en los ataques de la oposición, frecuentemente alude a figuras bíblicas para augurar sobre su misión de liderar al pueblo dominicano por durante muchos lustros más. A muchos individuos se les olvida en ocasiones que antes de ser políticos, primero se es humano, y luego, político, pero al olvidársele se le desarrolla este delirio de grandeza peligrosa que luego termina por arruinarlo todo. En fin, muchos políticos dominicanos gastan millones de pesos en propagandas políticas de todo tipo para engañar y distorsionar realidades. Son magos del embuste. Expertos en demagogia se ponen las pilas y diseñan estrategias políticas habilidosas y persistentes para seducir a la masa. Dicen mentiras que parecen verdades, usan silogismo para confundir la población. Juegan con la mente del dominicano masa hasta convencerlo de que el político corrupto es “bueno” y que el político bueno es perverso. Un modo “mágico” de hacer aparentar que lo malo parezca bueno es blindando el Poder Judicial. No es un secreto para el dominicano que el Sistema Judicial Dominicano está corrompido y secuestrado, y así como “toda persona se presume inocente mientras no se la haya declarado judicialmente culpable”, el dominicano es una constante histórica de que ningún funcionario público enjuicia a ningún funcionario público, al final el político corrupto resulta que es un hombre honesto. En la mente del dominicano masa esta información suele colarse así de ingenua. Todos los políticos suelen atacarse fieramente en campaña política para llegar al poder, todos prometen ser duros contra la corrupción y la impunidad, pero una vez llegan al poder no suelen perseguir ni enjuiciar a los políticos corruptos, ni a los de su partido, ni a los de la oposición porque saben que el poder es efímero y ellos mismos podrían pasar de perseguidores a perseguidos. Así todos se tapan el robo. Asimismo, en campaña política al político ladrón se puede presentar como un hombre honesto y trabajador, lo cual el dominicano masa termina por aceptar con pasividad porque no tiene como probar lo contrario por indefensión aprendida.

6- Falta de Liderazgo Renovador: La República Dominicana ha sido un país con una historia con muchos altibajos, tortuosa y repetitiva en muchos de los casos. El nepotismo y el clientelismo político siempre han servido a los intereses de los partidos políticos de turno. José Oviedo, Sociólogo Dominicano, dijo: “El clientelismo político es una cierta lógica de intercambio social en la que se oferta una posibilidad de acceso a recursos, particularmente estatales, a cambio de lealtad política. Se trata de transacciones de beneficio mutuo, para los dirigentes que ocupan posiciones privilegiadas y los seguidores que, ocupando posiciones subalternas, obtienen sin embargo una actividad de sobrevivencia o una vía de movilidad social a través del usufructo de las instituciones públicas”. El solio presidencial se pasa como un trofeo de un político a otro sin tomar en cuenta su capacidad para administrar los destinos de la nación. El Congreso Nacional suele ser ocupado por el mismo grupo de políticos añejos y de escasa preparación. Todavía existen remanentes de trujillistas rancios y balagueristas pro paleros. Mucha de la sangre joven dominicana que está llamada a rebelarse para renovar y transformar el sistema senil y decante prevaleciente está distraída entre bachata, cerveza, bares, cabañas, tecnología de punta y Facebook. El liderazgo político está estancado en este sentido en el país. El país precisa con urgencia patriótica de partidos nuevos con ideologías renovadas y rostros nuevos.

7- Fuerzas Externas: Como todo país tercermundista, la soberanía de la República Dominicana siempre ha enfrentado grandes limitaciones políticas en el plano nacional e internacional para desarrollarse como nación libre e independiente. Cada nación poderosa del mundo manifiesta un interés específico en la República Dominicana, ya sea en el aspecto comercial, económico o geográfico. Luego de la Segunda Guerra Mundial, los países aliados ganadores acordaron fundar las Naciones Unidas para establecer un nuevo orden mundial, con el fin de controlar cada aspecto de nuestras vidas. En ese sentido, los niveles de autonomía y soberanía que ostentaban las naciones de otrora no son las mismas de hoy. En el caso específico de la República Dominicana, la soberanía del país siempre ha estado restringida por acciones directas e indirectas de organismos internacionales, según la época. Para nadie es un secreto de que, cuando un país pequeño tercermundista como la República Dominicana no se alinea a los intereses de las naciones poderosas, puede correr la mala suerte de ser excluido económica y políticamente de la comunidad internacional, y esto sencillamente no es ni nunca será bueno para la media isla. El fenómeno de la globalización ha venido a facilitarle y complicarle simultáneamente la situación a todas las naciones, pero no de igual manera, ya que los países pequeños son los que llevan siempre la de perder. En la mente del dominicano masa, quien en su desesperación por mejorar su calidad de vida hasta se monta en una yola para cruzar el Canal de la Mona, piensa que tan solo somos una pequeña isla perdida en altamar, un paisito sin rumbo alguno, que es preferible arriesgar su vida en las fauces de los tiburones a morir de penurias en un país que “solo” le ofrece problemas y político ladrones, las fuerzas externas suelen convertirse en una razón más para sentirse perdido y elegir o reelegir cualquier cosa para que lo gobierne porque “ total, esta vaina nadie la arregla, hermano”.

El Escepticismo y Pesimismo del Dominicano Común

Con respecto a lo que puede hacer un político para arreglar la economía del país, el dominicano común es escéptico y pesimista. ¿Pero nace el dominicano siendo escéptico y pesimista? ¡Claro que no! Asumirlo, sería pretender que los humanos nacen pesimistas u optimistas y que hay un gen que lo determina así. El dominicano común es escéptico y pesimista porque desde la fundación de la República, una retahíla de malos políticos mancomunado con la siempre egocéntrica e indolente oligarquía, lo han venido oprimiendo y engañando de mil maneras. El escepticismo y pesimismo del dominicano común de hoy son el resultado directo del maltrato que ha recibido de los malos políticos y la oligarquía egocéntrica.

¿Cómo no podría ser presa fácil de un político inescrupuloso aquel dominicano común que malvive en una casita deteriorada, y construida en un barranco? ¿Cómo podrían salirle del pecho, con orgullo patrio, las gloriosas notas del Himno Nacional, a aquella dominicana madre soltera que habita en una cañada con sus dos hijos menores? ¿Con qué ganas, de un mejor país, se levantan unos padres que deben irse a la zona franca a coser, y que no saben cómo van a pagar la renta de la casa este mes? ¿Cómo no le pasa por la mente empeñar su cédula de identidad y electoral, al mejor postor, a aquel padre de cuatro hijos, cuyo único sustento es su motoconcho? Acusar a un dominicano empobrecido de ser inescrupuloso en una sociedad de puros sobrevivientes es juzgar injustamente a las víctimas en un sistema podrido de corrupción y defectos, en vez enrostrar a los victimarios, a los políticos corruptos y a la oligarquía proterva.

Existe otro elemento peligroso que está amenazando seriamente la estabilidad de la democracia en el país, y que además podría desencadenarse en un tipo de régimen pseudo- autoritario: el surgimiento de un partido único, el PLD. En su artículo, ¿República Dominicana, convirtiéndose en un Estado Unipartidista?, Carl Meacham (2013) indica que: “Informes amplios de soborno, corrupción y lavado de dinero plagan la percepción pública del gobierno, pero en ausencia de una alternativa viable, el apoyo electoral del PLD sigue siendo alta” (p. 5). Cuando Meacham menciona “ausencia de una alternativa viable” se está refiriendo a, por ejemplo, a un sistema judicial independiente y justiciero que enjuicie y encarcele a los delincuentes de cuello blanco (a los corruptos) como hacen en China o en Estados Unidos en menor escala. En un país donde se practica el unipartidismo existen pocas posibilidades de que la oposición llegue al poder a lograr el equilibrio de la democracia. Todo país requiere la participación equilibrada de, por los menos, dos partidos opositores para mantener la democracia del Estado. República Dominicana no necesita una democracia dirigida -a la fuerza, y mucho menos con artimañas y actitudes autoritarias como las demostradas recientemente por los paleros del PLD, o cualquier partido político que intente implementar la misma práctica.

¿Es Apático el Dominicano Común ante su Realidad Adversa?

En sentido general, el dominicano común no es apático ante su propia realidad adversa. Nunca lo ha sido. La historia es testigo de que, en innumerables ocasiones, el dominicano común ha intentado liberarse del yugo del opresor doméstico y foráneo. Luchó contra los haitianos para lograr su independencia nacional en 1844. Luchó contra los españoles para restaurar la Patria de 1863 a 1865. Luchó en dos ocasiones contra los norteamericanos para reconquistar la Soberanía Nacional de 1916 a 1924, y de 1965 a 1966. Ha defenestrado del solio presidencial a pésimos gobernantes y tiranos crueles con arrojo y sangre. El dominicano común ha sabido tomar piedras, machetes, pistolas, quemar gomas, se ha montado en burros, caballos, motores, carros, tanques de guerra, buques de guerra, aviones de combate para defender el suelo patrio. Sin embargo, los dominicanos vendepatrias siempre han sido muchos. Además las potencias foráneas siempre se han aliado con los vendepatrias para tratar de roernos más el queso. No olvidemos que vivimos en una isla pequeña y compartida del Tercer Mundo, la cual siempre ha sido presa fácil de todo el que ha querido echarle mano para sacarle provecho. El dominicano común nunca ha sido apático a su adversidad, siempre se ha levantado en armas para defender sus intereses. De hecho, siempre se ve un patriota en todo tiempo por doquier. La diferencia es que ayer se veían los patriotas a caballo y en montes, y hoy se pueden ver en motoconcho y calles casi asfaltadas. Además los métodos de ataques varían de época en época: ayer eran comunes los machetes para defender la Patria, hoy se usan los twitters a borbotones.

El Político Comepatria

Desde la fundación de la República han sido muchos los políticos dominicanos que han aparecido en el escenario político como una anatema para el país. Esos políticos malos y pésimos han demostrado tener muy poca compasión con la población dominicana. Llegan al poder para depredar como aves de rapiñas y corroer todo como moho. Son depredadores que destruyen sin miramiento todo lo que pueden. Son sanguijuelas que succionan la sangre vital del pueblo. Son buitres que circulan en el aire en espera de su presa, el erario público. Son una infestación de gusanos fatídicos que donde llegan, pudren paulatina y progresivamente la mies de la Patria. Piratas que saquean y destruyen las pertenencias y esfuerzos de los demás. Ratas escurridizas que roban a hurtadillas lo ajeno. Sin temor a equivocarme, los daños económicos y morales que le han ocasionado los malos políticos contemporáneos a nuestro país son equiparables a los daños causados por las Devastaciones de Osorio de 1605-1606, más los daños ocasionados por cada ciclón que ha azotado la media isla desde el trabucazo de Mella en la Puerta de la Misericordia.

Iniciativa Para Mejorar la Situación Política

¿Qué se podría hacer en un país cuya realidad socio-política es la siguiente?: República Dominicana cuenta ahora misma con un partido político único, el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), el cual controla el Estado –los demás partidos políticos están fragmentados y descompuestos. La Junta Central Electoral está secuestrada, El Poder Judicial es injusto, El Congreso Nacional está desequilibrado, La conciencia nacional dominicana está anestesiada, la corrupción política, administrativa, corporativa y privada han permeado todas las instituciones públicas del Estado, La Policía Nacional es corrupta y peligrosa, el narco tráfico es un negocio como la venta del pan, la frontera nacional, debilitada, la educación pública, deficiente, la salud pública, defectuoso, la seguridad pública, insegura, la seguridad social, deleznable, los viajes en yola todavía una opción, el futuro, incierto?

En este panorama desalentador, todavía hay mucho que se pueda hacer para salvar al pueblo de una catástrofe nacional, empezando por, y sin limitarlo a unirnos como pueblo para enfocarnos seriamente en:

• Crear un movimiento nacional cívico permanente de desobediencia y resistencia cívica-pacífica, con el fin de crear conciencia en la población sobre los problemas nacionales más urgentes.

• Equilibrar los partidos políticos eligiendo a los políticos opositores que demuestren ser más pro pueblo (equilibrio del Congreso Nacional).

• Educar la población sobre su realidad socio-politica para formar una nueva generación de políticos con ideologías modernas y saneadas.

• Combatir la corrupción y la impunidad a través de acciones directas de participación cívica.

• Eliminar para siempre la reelección de un gobernante por más de dos periódicos. La reelección indefinida es una puerta abierta para la corrupción. El poder emborracha a los individuos.

• Reducir la proliferación de partidos políticos que crean cargas económicas para el Estado.

Hoy, gracias al fenómeno de la globalización, las redes sociales están invadidas por muchos dominicanos defendiendo sus intereses patrios: denuncian, reclaman, compartiendo datos. ¡Todo un acto revolucionario y patriótico! El espíritu de Duarte, Sánchez y Mella se siente en cada bits que circula por la web recordándole al dominicano común y bueno que no estamos solo en la lucha, y que siempre habrá ¡Dios, Patria y Libertad!


Jhovanny Martes-Rosario
Es egresado de la Universidad de Springfield College
Con el título de Licenciado en Ciencias Humanas
Boston, Massachusetts, 2015

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