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El Enemigo Número Uno del Pueblo Dominicano es el Estado Dominicano

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El Enemigo Número Uno del Pueblo Dominicano es el Estado Dominicano
                                         Por Jhovanny Martes-Rosario


“El peor enemigo de un gobierno corrupto es un pueblo culto”.

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Desde el histórico trabucazo del Padre de la Patria, Matías Ramón Mella, en la Puerta de la Misericordia aquella gloriosa noche del 27 de febrero de 1844, al Pueblo Dominicano le ha tocado lidiar con una sarta de pésimos y marrulleros políticos, quienes con sus adversas y retrógradas acciones han sumido nuestro país a un lento y progresivo atraso económico e intelectual. Esta constelación de reaccionarios y rufianes políticos, de ambos géneros, desde el nacimiento de la República, siempre se nos ha presentado como grandes patriotas y nacionalistas, siendo en realidad un manojo de charlatanes y cínicos, ya que cada vez que llegan al poder gubernamental y administrativo se convierten en especie de estafadores en esmóquines, quienes roban al pueblo todo lo que pueden del modo más elegante y “legítimo” posible, otras veces haciéndolo de un modo descarado y descomedido. Estos arteros y zorros políticos tratan de tapar sus actos de corrupción con la confabulación, y el abuso de poder para no dejar rastro alguno de su latrocinio, y así pasar a la historia como éticos servidores públicos -como patriotas y nacionalistas merecedores de reconocimientos, aplausos, diplomas, placas, bustos y estatuas.


Estos políticos roedores, en su gran mayoría de escasa preparación académica, que por desgracia nos han tocado tener y aguantar a los dominicanos, siempre se han confabulado con otros sectores influyentes nacionales e internacionales por ejemplo, con los poderes eclesiásticos (grupos religiosos católicos y no-católicos), la oligarquía, las potencias mundiales, los organismos y actores internacionales y las organizaciones no- gubernamentales (ONGs) para oprimirnos, truncar nuestros derechos cívicos, y en efecto, perpetuar la pobreza intelectual y material de manera gradual y progresiva del Pueblo Dominicano.


Es así como contemporáneamente nuestros reptiles políticos se convierten en los nuevos piratas modernos del Caribe, ya que con gran maestría y talento saquean nuestros sueños, nos despojan de nuestros dineros, usufrutuan nuestras propiedades, y se burlan de nuestros esfuerzos y sacrificios sin el más mínimo decoro. Son ladrones finos que roban nuestros dineros, hacen aparentar su robo algo legítimo a través de las leyes que ellos mismos redactan y promulgan. Para rematar, tienen la destreza de  comprar la conciencia de un juez con la facilidad y rapidez con la que se suele conseguir el cuerpo de una prostituta de calle. ¡Nuestros políticos nunca han construido ni inventando nada de importancia mundial, pero sí son expertos en el arte de borrar rastros y evidencias del robo y la corrupción!


Aunque las intenciones soterradas de muchos de estos políticos mediocres y patrioteros no sean “intencionales” en el fondo, es decir aunque no lleven como fin principal arruinar o entregar la Patria, las consecuencias de las mismas impactan directa o indirectamente el desarrollo del Pueblo Dominicano, lesionan la dignidad de la Patria, vulneran el Estado de Derecho, erosionan la democracia, crean anarquía y pobreza en todas las direcciones y sentidos, provocan frustración, desesperación y un cuadro profundo de indefensión aprendida en la población, y hacen de la Patria una vergüenza internacional al no poder convertirse en un país competente en ninguna área del saber humano por carecer de suficientes seres creativos.


Y como siempre y de manera burlesca, los políticos dominicanos –cuando están en el poder- suelen echarles la culpa de las desgracias del pueblo a los políticos antecesores y, por su puesto a nuestros históricos “enemigos” los haitianos, de quienes se escucha constantemente que nos invadirán militarmente sin tener siquiera un ejército –siendo el país más empobrecido del Continente Americano, y uno de los más empobrecido del Mundo. Una de la estrategia más efectiva que estos arteros y maquiavélicos políticos siempre han implementado para dominar al Pueblo Dominicano, para que nunca se rebele en su contra, es dejarnos en la ignorancia, en la inopia, no educarnos, darnos una educación de baja calidad, mediocre, de poca monta, una educación obsoleta, incompleta, amañada e insuficiente que no nos deja pensar, que no nos deja desarrollar el intelecto, que no nos deja aumentar el pensamiento crítico, que no nos permite entrar al mundo de la globalización para competir con las demás naciones exitosas, una educación constreñida que no nos deja pensar libremente, que no libera el espíritu, el razonamiento, que no nos permite cuestionar los contenidos prediseñados que quieren que aprendamos y consumamos como seres autómatas.

Así nuestro coeficiente intelectual siempre será mediocre, nuestro pensamiento crítico siempre será escaso, campestre, ilimitado para reclamar derechos que no se conocen por ignorancia. De vez en cuando este o aquel gobierno central se jacta de construir e inaugurar una que otra escuela, pero siempre se le olvida de transformar el Sistema Educativo Dominicano, revolucionar los contenidos didácticos, capacitar a los maestros, empoderar a los estudiantes y aumentar el presupuesto en el sector educación de manera significativa.


Luego, estos políticos roedores y maquiavélicos siempre les han robado el sueño y la esperanza a todos los dominicanos saqueando los erarios públicos a través de la siempre rampante corrupción, la cual siempre han sabido blindar astutamente con los actos de impunidad, los sobornos y el abuso de poder, los que desde el 1844 a la fecha, ningún gobierno dominicano ha querido, ni ha sabido frenar ni transformar por conveniencia. ¡Connivencia y vileza a granel!


Así, si hoy como Pueblo Dominicano tenemos:


• muchos profesores incompetentes y desmotivados,


• muchos estudiantes con bajo rendimiento académico y sin deseo de estudiar,


• muchas escuelas maltrechas sin electricidad ni agua potable, butacas descalabradas y garabateadas, baños con grafitis, hediondos a miao y pupú, aulas donde más bien parecen un campo de batalla entre profesores y estudiantes faltándose el respeto,


• muchos policías gordos, flacos, fuera de forma, matones, tumbadores, sicarios, que se prestan para el narcotráfico y todo tipo de negocios ilícitos y graves,


• muchos soldados mal entrenados, salvajes con la población civil, con baja ética profesional para el macuteo como dejar pasar a extranjeros indocumentados por la frontera con Haiti,


• muchas adolescentes de ambos género perdidos en el mundo de las drogas, bebidas alcohólicas, consumo de hookak, el sexo,


• muchos adultos que coquetean adolescentes y hasta hacen vida marital con ellas sin que las autoridades del Estado sancionen a los adultos transgresores,


• muchas mujeres que son asesinadas en manos de hombres que se creen dueños y amos de las mismas, sin que las mismas se les garanticen su derecho a la vida con verdadera eficiencia,


• muchos niños que pululan en las calles trabajando, exponiendo sus vidas a todo tipo de peligro,


• muchos niños que son maltratados física, sexual, emocional y psicológicamente por quienes se supone deberían protegerlos y amarlos,


• muchas mujeres que se dedican a la prostitución porque, de una u otra manera, sus derechos a acceder a una vida mejor les has sido truncados por prejuicios contra su persona,


• muchos médicos y enfermeras que más que profesionales de la medicina son sobrevivientes socio-económicos en hospitales, en los que ya es histórica la carencia de medicina y servicio al paciente,


• un servicio de electricidad costoso, de mala calidad, engorroso y casi inexistente para la gran mayoría de la población,


• un servicio de agua potable costoso, de mala calidad, engorroso y casi inexistente para la gran mayoría de la población,


• un medio de transporte desorganizado, con ciudadanos que no cumplen las leyes de tránsito porque todavía no han llegado autoridades competentes que así lo hayan logrado,


• una frontera ficticia, porosa la cual es vulnerada hasta por las propias autoridades dominicanas cuando desean hacer pingues fortunas de la mano de obra barata y esclavista,


• muchos barrios hacinados y desorganizados donde se ven las casitas maltrechas por doquier, y por doquier se escucha el bullicio en colmadones o en alguna casa común,


• muchas familias que viven todavía en barrancas, cañadas, cuevas y cerca de los ríos,


• muchos extranjeros indocumentados pululando por las calles, en su mayoría de Haití,


Ahora, ¿quiénes son los verdaderos culpables de la actual desgracia del Pueblo Dominicano?: ¿Los tres Padres de la Patria junto a todos los mártires y patriotas que han derramado toda su sangre y sudor para darnos un terruño donde vivir con cierta dignidad nacional?, ¿los españoles oportunistas y explotadores de los tiempos coloniales?, ¿los haitianos que se aprovechan de la porosidad fronteriza para cruzarse para el lado dominicano en pos de un futuro mejor -como haría todo ser humano caído en miseria?, ¿los estadounidenses capitalistas?, ¿la Organización de las Naciones Unidas y sus políticas del Nuevo Orden Mundial?, ¿el escurridizo Club Bilderberg?, ¿la NASA?, ¿los marcianos que nunca hemos visto?, ¿el lobo feroz del cuento de los tres cerditos?


¡NO! La raíz de todos los males del Pueblo Dominicano es el Estado Dominicano que desde el nacimiento de la República Dominicana sólo ha sabido empobrecer el país con sus malas acciones y sus constantes actos de corrupción. El Estado Dominicano ha dedicado gran parte de su existencia a malgastar los dineros del Pueblo en ellos mismos. Malversan nuestros dineros sin miramientos. Los ponen en sus cuentas bancarias como si en verdad se los hubieran ganado con trabajo y honestidad, los malgastan en carros, vinos, para darse la buena vida con sus amantes, en construirse lujosas mansiones, en disfrutar la vida con viajes al exterior, en comprarles todo tipo de caprichos a sus hijos mimados, en llenarse las panzas con manjares caros y exquisitos, en adquirir vanidades de última moda para presumírselos a los demás, en hacerse piscinas que a veces ni siquiera usan, en resorts costosos con familiares y amigos, en joyas carísimas para lucirlas o coleccionarlas… ¡Malgastando nuestros dineros con el que se puede construir una República Dominica fuerte y de progreso para todos! ¡Malgastando nuestros dineros para luego seguir recurriendo a instituciones financieras internacionales como el Fondo Monetario Internacional, y seguir perpetuando la deuda exterior sin necesidad alguna! Todo esto me recuerda una frase popular que dice: “¿Cómo quieres que el Estado soluciones tus problemas si el Estado es tu problema?”


El Estado Dominicano es el verdadero enemigo del Pueblo Dominicano, siempre lo ha sido. Cuando el Pueblo Dominicano se rebele de manera pacífica, estratégica y permanente en contra de su verdadero enemigo, y cambie la cultura de ave de rapiña, su inmoralidad extrema, su falta de conciencia colectiva, su anti-patriotismo, desde ese momento habrá progreso para la mayoría, y no tan sólo para un grupo reducido de políticos mediocres, hedonistas y egocéntricos. Se puede controlar este mal que nos perjudica a todos, empezando por unir fuerzas e ideologías para luchar en contra de ese enemigo común que nos roba el progreso a todos. Nunca olvidemos que todo problema creado por los humanos se puede resolver por los humanos. La apatía de un pueblo es lo que le da la fuerza al Estado para oprimirlo. En la unión está la fuerza.

 

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