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Gloriosa muerte

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Gloriosa muerte

 

 

 

 

 

 

"La lujuria no duerme. No me importa soy insomne."

Anónimo

Cuando irrumpieron en la iglesia, ya el sacristán estaba dormido. La noche estaba serena. La luna resplandecía como un cocuyo suspendido en el firmamento. En todo ese silencio, sólo el ladrido lejano de un perro dañaba la mudez de la noche.

Una vez adentro, la pareja dio un fugaz vistazo al entorno y, sin mediar palabras, él, un joven apuesto que frisaba los 20 años de edad, empezó a coger todo tipo de utensilios litúrgicos, mientras ella sostenía, abierto, un costal donde zambullían el botín.

Tengo miedo, Giovanni murmuró ella, volviendo la mirada de izquierda a derecha con marcado nerviosismo, mientras él saltaba una y otra vez, en el intento por alcanzar un paquete de crucifijos que colgaban de un gancho de madera clavado en la pared junto al hábito del sacerdote. 

–Silencio o despertarás al fariseo, Clara comentó él con chanza, al mirarla de soslayo por encima del  hombro izquierdo.   

Clara concentró sus pupilas en una cruz del Redentor que guindaba de la pared y, por un instante, tuvo la ligera sensación de que el Cordero de Dios le no quitaba los ojos de encima. Atemorizada,  se acercó, con costal al hombro, a una estatuilla de la Virgen María, ubicada en una rinconera, con sus marmóreas manos en actitud de oración, cabizbaja, con su misericordiosa faz de siempre. La miró de reojo y al percibir todo el poder de su compasión sintió como si la Inmaculada oraba por pecados de Clara. Entonces, al embargarle un fuerte sentimiento de remordimiento por el robo que llevaba a cabo, se quedó pensativa por unos segundos.  Fue ahí pues, cuando Giovanni se acercó a Clara, le acarició el hombro y le dijo con voz suave:

No te apenes amor, que Dios no vive aquí, sino en el Cielo. Además,  Su verdadera iglesia es el corazón de sus hijos, no estas piedras añosas y baratijas que ves aquí –.Cuando Clara escuchó tal opinión, se persignó y se quedó callada.

De repente, un rayito de de luz, filtrado por una abertura del tablado del techo, fue a dar en los ojos de ella, en los que él apreció, de inmediato, una luminiscencia delatora, mezcla de espanto y lujuria. Quizás, como una ofrenda sensual bajada del Cielo, enhorabuena. 

 

Clara, creo que ya tenemos bastante con esto, retirémonos propuso él, levantando, a la altura del pecho, el costal lleno de objetos.

Ella dio una última ojeada al entorno del sagrado lugar y al sentir la aparente quietud de éste, resolló copiosamente como aliviada.  

Salieron de sacristía de puntillas, medio agazapados. Pero cuando pasaban por el altar –al caminar cerca de la mesa donde se consagra el Cuerpo de Cristo– él, la tomó de una mano y se detuvo con cierta picardía en la sonrisa. La miró con ojos lujuriosos. Sin embargo, ella, intuyéndole la intención erótico, comentó con voz sentimental:

No, Giovanni, aquí no mi vida. Es un pecado.

Él se acercó a ella, acarició su larga cabellera, entonces le susurró al oído:

Ni Dios ni Satanás desperdiciarían esta oportunidad si fueran hombres y contemplaran toda tu belleza, aquí.

Dicho esto, la besó en el cuello con arrebato y tras el  beso electrizante se fue disipando en ella, la actitud de remordimiento. El costal cayó al piso y luego, las ropas de ellos. Entonces unieron sus carnes como cal y arena y, ya enredados como hiedras, rodaron por todo el santo piso, socavando las ganas, viendo abrirse a la vez, sobre ellos y debajo de ellos: Cielo e Infierno. Y se amaron sobre la mesa, en el reclinatorio, en los bancos, en el confesionario y mientras sus almas se perdían en su irreverente concupiscencia, los amantes destilaban gotas gruesas de sudor por esto y todo aquello.

Pero, cuando aquellos cuerpos estaban más pegados que unos siameses y aquel volcán orgásmico hizo erupción sincronizadamente, el estruendo de una pistola enmudeció los gemidos del placer para cambiarlos en quejas de dolor. Una sola bala atravesó los pechos de los amantes, dejándolos… bañados en un charco de sangre.

Cuando ambos, quejumbrosos, fueron entrecerrando los ojos y sus espíritus abandonaban ligeramente los cuerpos, él sacó una fuerza descomunal de su interior y viéndola con ojos enamorados le dijo:

Mujer, gloriosa muerte esta, bendita seas… mujer. Bendita sea entre todas las mujeres.

A ella no le quedaron más fuerza que para esbozar una leve sonrisa a flor de labios, entonces posó la mano derecha sobre la izquierda de él. Y consumado todo, ambos… expiraron.

Malditos herejes, esta es la Casa del Señor, no un burdel condenó el guardián de la iglesia, aún con pistola en mano. Dicho esto, se persignó.

Mientras dos luciérnagas surcaban el espacio hasta escaparse por una rendija del techo. A los lejos, el aullido lánguido de un perro sellaba, luctuosamente, el rito de aquella noche.

 

Jhovanny Martes Rosario

19 de agosto  de 2005

10:36 am

 

 

 

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Comentarios Gloriosa muerte

Cada ser humano, no importa el sexo, la religion, su clase social, etnia, etc., tiene el pleno derecho de estar con la persona de su interes particular. La sociedad tiene sus canones establecidos en cuanto al amor de pareja, pero en parte, esos canones son discriminatiros y algunos ultraconservadores.
El amor no distingue el blanco del negro ni el frances del ugandes porque en todos se manifiesta de manera espontanea.
De modo que lo unico que podemos criticar en el amor es que muchos no lo cuidan como deberia ser, muchos hacen trampa, muchos resentidos sencillamente no aman y juegan con los sentimientos de los demas.
Aun asi, el amor es lo que es -existe- aunque no se refugia en cualquier corazon.
amamos pues,
Jhovanny
Muy lindos todos tus articulos, ademas de interesantes y edificante. También yo, como la mayoria de los aqui escriben estoy pasando por una situación de dolor por el final de una relación. He puesto en práctica todos los consejos aqui citados y muchos otros mas, pero mi problema es que yo no me siento la victima sino la victimaria y eso es algo mas dificil de superar. Pue en el primer caso, en el de victima, se trata de intentar perdonar a la otra persona y seguir adelante. Pero en el segundo caso en el de victimaria, se trata ante todo de perdonarse a si mismo y creanme no hay nada mas dificil ni complejo que perdonarse a si mismo. En todo cso quiero aclarar que el termino victimaria no quiere decir que le haya sido infiel a mi pareja, o que lo haya tratado mal o qu eno lo haya amado lo suficiente. Pues lo amé o para ser mas exactos lo amo con todo mi corazón pero por alguna fuerza extraña que aun no he podido entender o definir terminaba siempre de alguna manera haciendole algún mal u ofendiendolo de alguna manera aunque el único propósito real que tenia era amarlo y hacerlo inmensamente feliz. Asi que estoy luchando con sentimientos de fracaso y autoculpa que me tienen al borde de la locura. No sé si tienes algun remedio/artículo magico en contra de este mal.
 Anhelando tu respuesta me despido de ti agradeciendote de todo corazón el tiempo que te tomas para ayudarnos. Dios te bendiga, te recompence y te multiplique.

    
Yayis Yayis 22/08/2012 a las 19:47
EN CONTROL DE TU VIDA
Por Jhovanny Martes
Como la suerte no existe, sino que se crea (tú la creas), en este 2013, toma el control de tu vida para tu éxito personal. ¿Cómo? He aquí la fórmula:
Controla tus gastos. Ahorra y luego crea un negocio. Si no puedes ahorrar, al menos no gaste como rico lo que ganas como pobre.
Controla tu ira. No pelees o perderás hasta tu honor.
Controla tu mente. No te sientas derrotado, recuerda que para ganar, hay que perder algo.
Controla tu alimentación. Haz ejercicio y no llenes tu panza de comida chatarra.
Controla tus malas palabras. Ni maldigas ni ofendas o te quedarás solo en la vida.
Controla tus vicios. No consumas drogas ni te emborraches para que no aceleres tu muerte.
Controla tus pensamientos malvados. Haz el bien sin importar a quién.
Controla tus arrebatos. Cumple la ley de la sociedad. Madura.
Controla tu ignorancia. Estudia y capacítate. Las oportunidades son de aquellos que están preparados.
Controla tu actitud. Usa la razón. Antes de hacer o decir algo, piensa en las consecuencias de tus actos.
Controla tu vagancia. Trabaja con entusiasmo. No vivas de regalos ni limosnas.
Controla tu egoísmo. Comparte con los demás. La satisfacción del deber cumplido te hará mejor ser humano, y por tanto, más digno de tu existencia.
Controla tu negligencia. Cuida a tu familia y a tu sociedad.
Controla tus malos hábitos. Ni ensucies tu patio ni tampoco el del vecino.
Controla tus quejas. Si naciste pobre, supérate. Si naciste rico, controla tu arrogancia.
Controla tus instintos sexuales. La diferencia entre una bestia y tú es precisamente la racionalidad.
Controla tu cinismo en el amor. Que tus pensamientos y besos sean solo para una sola persona.
Controla tu filosofía de vida. Si no crees en Dios, al menos no vivas como un diablo.
Controla tu hipocresía. No intentes aparentar lo que no eres. No vivas una vida de máscaras y sé completamente tú.
Controla tus prejuicios. Los homosexuales, las lesbianas y los transexuales también pagan impuestos. No olvides que, “El respeto por el derecho ajeno es la paz”. (Benito Juárez).
Controlar tus discriminaciones. La raza superior no existe. Ni el chino es mejor que el tibetano, ni el americano que el hispano, ni el dominicano que el haitiano, ni el italiano que el keniano. El único color que existe es el rojo -el color de la sangre humana-. La sangre azul es puro cuento de hadas.
Controla tus pasiones. No tienes que convertirte en un Buda o en un Jesucristo, solo en una persona racional.
Controla tu tiempo. La vida es solo un soplo de viento.
Controla tu carácter de dictador. Las ideas no se imponen, se proponen.
Controla tus críticas soeces. La perfección no existe. Todos somos pecadores.
Controla tu vanidad. La sencillez evitará que seas espiritual y materialmente miserable. Además, cuando mueras, la gente te recordará más por lo qué fuiste, y no por lo que tuviste.
Contrólate tú y serás feliz. ¿No es ese el fin supremo de todo ser humano?
EN CONTROL DE TU VIDA
Por Jhovanny Martes
Como la suerte no existe, sino que se crea (tú la creas), en este 2013, toma el control de tu vida para tu éxito personal. ¿Cómo? He aquí la fórmula:
Controla tus gastos. Ahorra y luego crea un negocio. Si no puedes ahorrar, al menos no gaste como rico lo que ganas como pobre.
Controla tu ira. No pelees o perderás hasta tu honor.
Controla tu mente. No te sientas derrotado, recuerda que para ganar, hay que perder algo.
Controla tu alimentación. Haz ejercicio y no llenes tu panza de comida chatarra.
Controla tus malas palabras. Ni maldigas ni ofendas o te quedarás solo en la vida.
Controla tus vicios. No consumas drogas ni te emborraches para que no aceleres tu muerte.
Controla tus pensamientos malvados. Haz el bien sin importar a quién.
Controla tus arrebatos. Cumple la ley de la sociedad. Madura.
Controla tu ignorancia. Estudia y capacítate. Las oportunidades son de aquellos que están preparados.
Controla tu actitud. Usa la razón. Antes de hacer o decir algo, piensa en las consecuencias de tus actos.
Controla tu vagancia. Trabaja con entusiasmo. No vivas de regalos ni limosnas.
Controla tu egoísmo. Comparte con los demás. La satisfacción del deber cumplido te hará mejor ser humano, y por tanto, más digno de tu existencia.
Controla tu negligencia. Cuida a tu familia y a tu sociedad.
Controla tus malos hábitos. Ni ensucies tu patio ni tampoco el del vecino.
Controla tus quejas. Si naciste pobre, supérate. Si naciste rico, controla tu arrogancia.
Controla tus instintos sexuales. La diferencia entre una bestia y tú es precisamente la racionalidad.
Controla tu cinismo en el amor. Que tus pensamientos y besos sean solo para una sola persona.
Controla tu filosofía de vida. Si no crees en Dios, al menos no vivas como un diablo.
Controla tu hipocresía. No intentes aparentar lo que no eres. No vivas una vida de máscaras y sé completamente tú.
Controla tus prejuicios. Los homosexuales, las lesbianas y los transexuales también pagan impuestos. No olvides que, “El respeto por el derecho ajeno es la paz”. (Benito Juárez).
Controlar tus discriminaciones. La raza superior no existe. Ni el chino es mejor que el tibetano, ni el americano que el hispano, ni el dominicano que el haitiano, ni el italiano que el keniano. El único color que existe es el rojo -el color de la sangre humana-. La sangre azul es puro cuento de hadas.
Controla tus pasiones. No tienes que convertirte en un Buda o en un Jesucristo, solo en una persona racional.
Controla tu tiempo. La vida es solo un soplo de viento.
Controla tu carácter de dictador. Las ideas no se imponen, se proponen.
Controla tus críticas soeces. La perfección no existe. Todos somos pecadores.
Controla tu vanidad. La sencillez evitará que seas espiritual y materialmente miserable. Además, cuando mueras, la gente te recordará más por lo qué fuiste, y no por lo que tuviste.
Contrólate tú y serás feliz. ¿No es ese el fin supremo de todo ser humano?

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