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El miedo al fracaso

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El miedo al fracaso

5 pasos prácticos para vencer el miedo al fracaso

10 promesas para lograr mis sueños

                                                                                        

 

 

 

Jhovanny Marte Rosario

 

 

Admira a quien lo intenta, aunque fracase.

Lucio Anneo Séneca

 

Introducción

 

Según la enciclopedia libre Wikipedia: 

 

"El miedo o temor es una emoción caracterizada por un intenso sentimiento habitualmente desagradable, provocado por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente o futuro. Es una emoción primaria que se deriva de la aversión natural al riesgo o la amenaza, y se manifiesta tanto en los animales como en el ser humano […].

Desde el punto de vista psicológico, es un estado afectivo, emocional, necesario para la correcta adaptación del organismo al medio, que provoca angustia en la persona.

Desde el punto de vista social y cultural, el miedo puede formar parte del carácter de la persona o de la organización social. Se puede por tanto aprender a temer objetos o contextos, y también se puede aprender a no temerlos, se relaciona de manera compleja con otros sentimientos (miedo al miedo, miedo al amor, miedo a la muerte, miedo al ridículo) y guarda estrecha relación con los distintos elementos de la cultura."

 

 

El temor es, en sentido general, algo natural en el ser humano, pero temerle a algo por debilidad mental nunca lo será. Nuestro planeta está divido en dos partes: la tierra de los débiles o fracasados y la tierra de los fuertes o vencedores. Para pertenecer al mundo de los débiles lo único que se necita es haber nacido. Para pertenecer al mundo de los fuertes se necesita, nacer, valor, acción y una fe granítica en uno mismo. ¿De qué lado crees que te encuentras tú? Obviamente estar del lado de los fuertes y vencedores conlleva un gran sacrifico: el sacrificio de someterse a una férrea disciplina mental que lógicamente requerirá de tiempo, paciencia, acción, constancia y fe. Es evidente que si el éxito fuera fácil de conseguir, nuestro planeta estuviera lleno de personas exitosas; pero como no lo es, el éxito es, aunque accesible a todos, un galardón reservado a unos pocos. Está demostrado que para un país tener éxito en sentido general, el tamaño no es determinante del todo. Por ejemplo,  si comparáramos el territorio geográfico de Japón (374.744 km²) con el de Rusia (17, 075,200), nos quedaríamos boquiabiertos con la inmensidad de territorio que le lleva Rusia a Japón y podrías concluir que Rusia debe de ser un país más exitoso que Japón. Sin embargo, ¿Cuál es la primera potencia en tecnología en el mundo y la segunda en economía? Japón. Y este país aparte de ser una isla, su territorio es montañoso. Conclusión, el tamaño tiene su importancia para conquistar el éxito de una nación, pero no es determinante. ¡Imagínate a los japoneses siendo dueños de todo el territorio ruso! ¿Dominarían el mundo?

Pero, ¿Por qué son los japoneses tan exitosos contando con un espacio geográfico relativamente pequeño y una orografía sinuosa? Pues por su estricta disciplina, por la actitud ante su propia realidad, por su cultura homogénea, por su alto valor al trabajo, por su espíritu investigativo, por el respeto a las leyes, por su arrojo en la vida, por su forma de vivir, por el grado de visión del universo… Los japoneses son un pueblo que no le temen al miedo. Se arriesgan a todo.   

De todos los seres vivos de este planeta ninguno es tan complicado y voluble como el ser humano. Nuestra variopinta complejidad nos la dan los sentimientos y las emociones. Los animales viven por instintos y las plantas son organismos generalmente autótrofos y sin locomoción. Sólo el ser humano tiene la facultad de pensar, de reír, de amar por conciencia. He aquí el gran reto del ser humano: superarse. Enfrentar cualquier situación con sabiduría, controlar sus emociones, ser dueño absoluto de sus sentimientos. Ser el guía del destino de este mundo. Sin embargo, para convertirse en líder, primero la especie humana debe aprender a autodominarse, a autodomarse, a autodisciplinarse. Como mejor encaje.

En este artículo queremos compartir contigo algunas ideas de cómo contrarrestar el miedo al fracaso para conquistar el éxito en la vida. ¿Por qué? Pues porque son muchos los proyectos que  no se llegan a ejecutar ni siquiera en su primera fase. Son muchos las relaciones amorosas que no pasan de ser una simple ilusión, y mueren sin ni siquiera haber nacido. Son muchos las ideas que se han quedado atrapadas en su propio capullo de ensoñaciones y nunca se ponen a volar en el cielo de la realidad. Pero ¿Por qué? ¿Por qué muchas personas no convierten sus sueños en realidad? Pues porque tienen miedo al fracaso. Dudan demasiado. Son cobardes y acomodaticios. Su pesimismo los hunde. Su actitud timorata hace desplomar cualquier intento de llevar un sueño a la realidad. Su flojera no los deja salir del estercolero en donde están.  Tienen todas las de ganar, pero prefieren evitar la fatiga. Estos individuos hedonistas son amantes obsesionados de la cama. El vago llama suerte a la victoria obtenida de un hombre de acción y fe. Ni a las victorias de Alejandro Magno ni a las de Napoleón Bonaparte se les considerar dicha, sino verdaderas victorias logradas con valor, acción y fe. Ninguno de estos hombres de espíritus férreos se dejó abatir por el miedo al fracaso. Lucharon y ganaron.  

En el ambiente que compartimos se puede ver que, éste que es pobre no le declara sus sentimientos a aquélla que es rica por temor al rechazo, porque siente un terrible miedo de fracasar. Porque duda.  Siente que su posición económica es razón suficiente para que la mujer lo pare en seco y lo envíe a su barrio de pobretones, humillado. No obstante, esto no es más que un prejuicio lleno de prejuicios, un pensamiento vago en la mente, una duda sin razón concreta. Y por supuesto, que esta actitud negativa y cobarde no es más que un miedo infundio, basado en un desasosiego generado por la mente misma, o como muchos le llamarían: Predisposición. Pero y si de repente ese individuo se llenara de valor, se acerca a ella y se le declara sin más titubeos. ¿Qué podría ocurrir? Pueden ocurrir dos cosas: La primera: Que ella también le exprese los mismos sentimientos de amor hacia él (lo acepte). La segunda: Que lo rechace de plano. Pero ¿Cómo saberlo? Sólo hay un modo infalible de saber la verdad: ¡Intentándolo! Sentir cierto miedo no es malo, lo malo radica en dejar que esa emoción controle nuestras acciones. ¡Hasta Jesús sintió miedo en el jardín de Getsemaní (Monte de los Olivos) ante su inminente crucifixión, pero bebió de la copa amarga y le ganó a la muerte!

Así es, el único modo de saber si te aceptarán o rechazarán en algo, es ir donde ese algo o ese alguien y decirle con toda seguridad lo que quieres. Si te arriesgas y pides lo que deseas y lo OBTIENES es tu victoria. Si te arriesgas y pides lo que deseas y no lo OBTIENES no lo veas como un fracaso, sino como un modo de saber la verdad, lo que en otras palabras podríamos llamarle: una lección importante para saber cómo atacar la próxima vez. Empero, dejar de intentar lo que deseas por miedo al mismo fracaso es fracasar dos veces. Cuando quieres algo de verdad, lo debes pedir de todo corazón y luego debes ir tras eso que quieres. De este modo práctico, las probabilidades de fracasar son mínimas.   

Todo antes de ser realidad es primero sueño. Los hermanos estadounidenses Orville y Wilbur Wright inspirados por el vuelo de las aves, primero se imaginaron que podían hacer volar un objeto al que llamaron planeador. Lo intentaron y volaron. Tomás Alba Edison primero visualizó una bombilla encendida en su mente y tras muchos intentos fallidos se hizo la luz. Antes de tu país ser libre e independiente primero fue sueño. Antes de tu nacer, independientemente de las circunstancias en que nacieras, primero fuiste sueño. Antes de la Internet existir, primero fue sueño. Los sueños nacen de la necesidad de algo. Algo muy importante para quien lo concibe en su mente.

Pero repito: ¿Cómo puedes saber si te darán el empleo que precisas en x compañía? ¿Cómo puedes saber si te otorgarán la visa que necesitas para viajar a x país? ¿Cómo saber si la persona que te atrae tanto te dará el SÍ cuando te le declares? ¿Cómo podrías llegar a saber si te concederán el préstamo que tanto requieres? Sencillo: ¡INTENTÁNDOLO! Corriendo el riesgo de intentarlo. Sacando de tu pecho los miedos infundados sobre esto o aquello. Armándote de valor y con arrojo lanzarte a tu presa como lo hace el león con el búfalo. Si el león no se arriesgara a cazar el ceñudo búfalo se quedaría con hambre y luego moriría. En el intento pueda que el león logre su objetivo como también pueda que no, pero ¿Cómo saberlo? ¡Intentándolo!

La consigna sería: Si has de morir procura que sea peleando dignamente en el campo de batalla, y no morir con ignominia debajo de la cama, despedazado por una bomba enemiga que de repente cae sobre ti fortuitamente. No te le ocultes a tu propia realidad, enfrenta tus miedos con valor, antes de que el miedo haga trizas con tu futuro.

Pero claro, antes de arremeter con furor contra tus miedos, antes de ir detrás de cualquier sueño, debes diseñar un plan de acción. Debes medir los pros y los contras del proyecto. Si te conviene, lucha por obtener la victoria. Si no te conviene, no te dejes arrastrar por la locura e invierte tus energías en algo más realista y significativo para ti. Enfrenta los fantasmas de tu corazón, sácalos de ti, y verás como el éxito empezará a fluir en tu vida. Este será el principio del fin de tus futuros fracasos.

 

5  pasos prácticos para vencer el miedo al fracaso

 

1-     Escribir en tu agenda tu sueño racional (realizable); es decir, que no raye en lo absurdo.  

 

  • Ejemplo de un sueño racional: Tú deseas volar y aprendes  paracaidismo de caída libre y te lanzas al vacío desde un avión.

 

  • Ejemplo de un sueño absurdo: Tú deseas volar  e incrustas plumas en tu cuerpo  para lanzarte al vacío desde un edificio de 125 pisos.

 

2-     Crear un plan de acción para lograr que tu sueño se convierta en realidad, pero debes medir los pros y los contras del proyecto.

 

  • Ejemplo de un plan de acción con riesgos racionales: Tú deseas vivir en España de manera permanente y solicitas una visa de residencia en la Embajada de España.

 

  • Ejemplo de un plan de acción con riesgos absurdos: Tú deseas vivir en España de manera permanente y construyes una barca para emigrar ilegalmente a España.

 

3-     Resaltar tus virtudes y aptitudes personales concienzudamente. Así sabrás cuáles son tus fortalezas y debilidades. 

 

  • Ejemplo de un autoanálisis concienzudo de tus virtudes y aptitudes personales: Yo soy diligente y paciente, además soy creativo y metódico, por lo tanto, puedo lograrlo.

 

  • Ejemplo de un autoanálisis hiperbólico de tus virtudes y aptitudes personales: Yo soy más fuerte que súperman y más sabio que Dios, por lo tanto soy inmortal. Conmigo ni el Diablo puede.

 

4-     Estudia el escenario en el que quieres incursionar con gran meticulosidad.

 

  • Ejemplo de un estudio meticuloso del escenario al que te enfrentarás: Como viajaré a los Estados Unidos de América necesitaré aprender el idioma del país, sus costumbres, leyes y hasta su punto de vista sobre la vida, de este modo podré comportarme en su hábitat a la altura de los patrones sociales y conductuales del grupo. 

 

  • Ejemplo de un estudio negligente e irreflexivo del escenario al que te enfrentarás: Como viajaré a los Estados Unidos de América buscaré un trabajo que me permita usar mi propio idioma. En cuanto a sus leyes y costumbres, me las ingeniaré para imponer  mis costumbres y mis puntos de vista. No me dejaré pisar de nadie.

 

5-     Ejecutar el plan de acción con una actitud firme y creer con entereza  en que sí podrás lograr que el sueño se convierta en realidad.

 

  • Ejemplo de la actitud de un triunfador cuando ejecuta el plan de acción con firmeza y fe: En mi diccionario no existe la palabra mañana ni mucho menos la palabra duda. Las únicas palabras que conozco son AHORA MISMO y SÍ. Puedo lograrlo.

 

  • Ejemplo de la actitud de un perdedor prematuro cuando quiere intentar ejecutar  su plan de acción: Es posible que empiece mañana, aunque no creo que lo logre porque no cuento con los recursos necesarios. Además, ya otros mejores que yo lo han intentado y no consiguieron nada, sólo pérdidas. 

 

 

10 promesas para lograr mis sueños

 

1-                Prometo no tener miedo a declararle mis sentimientos a la persona que quiero para mí. Sé que me dirá que sí porque en el fondo sé que también le intereso.

2-                Prometo no tener miedo a llevar mi CV a la compañía que desearía trabajar. Sé que me llamarán para darme la vacante disponible.

3-                 Prometo ir al consulado de mi preferencia en busca de un visado para viajar al país que yo desee. Todo saldrá bien.

4-                Prometo, cuando lo requiera, dirigirme al banco que más confianza me dé y pediré  un préstamo personal. Luego sé que recibiré una llamada de ese banco para decirme que mi  solicitud fue aprobada.

5-                Prometo no prestar atención a las críticas viciadas de los que me rodean.

6-                Prometo irradiar energía positiva todo el tiempo. Mi vibra será siempre positiva. Nada de pesimismo.

7-                Prometo mantenerme enfocado en mis metas. Cero distracciones.

8-                Prometo no creer en otra suerte que no sea la constancia y la certeza de que lo lograré.

9-                Prometo no precipitarme en mis planes, pero tampoco ralentizaré mis sueños.

10-            Prometo ser yo todo el tiempo, pase lo que pase.

 

 

 

 

 


Santiago de los Caballeros, R.D., 9 de septiembre, 2009

11:23 a.m.

 

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Comentarios El miedo al fracaso

Hola, gracias por el artículo, está muy bién escrito e inteligente. A veces es fácil proponer soluciones, pero cuando son metódicas, son más fáciles de seguir. Felicidades ; )
Araceli Araceli 22/04/2010 a las 19:39
Tengo miedo al fracaso, y mientras más espero a cumplir mis metas, éstas empiezan a caducar porque tengo límites de tiempo, y mientras más se acerca el límite me doy por vencida porque se que no lo lograré y dejo que pase el tiempo en vez de si quiera intentarlo porque lo doy por perdido. Y me lamento de no haber hecho nada hace tantos años atrás cuando tenía bastante tiempo para realizar mi meta. Ahora estoy desesperanzada y derrotada.
Anonimo Anonimo 13/10/2011 a las 16:26
muy buen articulo me alienta a seguir mi meta con entusiasmo ya que no tenia el valor sera dificil el camino pero lo lograre. 
Elena Elena 09/02/2012 a las 22:58

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